Byung Chul Han y la Inteligencia Artificial
Sobre la idea de ser capaz y no actuar
Últimamente veo aparecer mucho a Byung-Chul Han mencionado en varios medios. Parece que se está popularizando de alguna manera.
Su libro “La Sociedad del Cansancio” creo que sirve para señalar algo que naturablemente vivimos todos con esta cultura de la productividad y el rendimiento.
Ahora bien, no he visto que Han mencione una cosa bastante importante sobre la Inteligencia Artificial: la forma que tiene de potenciar nuestro “rendimiento” y lo que eso significa.
Así que, vamos a darle una vuelta algo que he vivido personalmente.
La IA y la promesa de hacer
Hace un tiempo descubrí un artículo de Harvard Business Review donde advertían de que la IA no aumenta realmente la productividad. Y que lo que pasa, es que asumimos más tareas y nos pasamos horas revisando lo que ha hecho el algoritmo, sufriendo todavía más carga cognitiva y burnout. 🙃
Y por otro lado, está el estudio Navigating the Jagged Technological Frontier, realizado por investigadores de Harvard Business School, el MIT y Boston Consulting Group (BCG). Allí demostraron que los profesionales con menos competencias tecnológicas sí vieron la calidad de su trabajo aumentada un 43 % al utilizarla.
La conclusión que saco de esto es que, a los que partían con desventaja, la IA les permite hacerlo mejor; pero a los que ya hacían suficiente, la inercia de abarcar cada vez más simplemente los está reventando.
La barrera tecnológica como factor de protección
Llevo emprendiendo desde 2014 y creo que, como a todos los de mi generación, la idea de hacer una app para cualquier cosa siempre me rondaba la cabeza.
El problema es que nunca tuve los recursos necesarios para hacerla, y eso siempre acabó frenándome. Pero ahora… bueno, no voy a decir que ya podamos hacer una app perfecta con inteligencia artificial, pero es verdaderamente fácil crear un primer prototipo para validar una idea de negocio.
Y es posible que, dentro de unos años, incluso pueda hacer una app completa con todas las locas ideas que mi mente pueda crear… Peligroso.
Tengo la suerte de haber madurado (un poco) y haber entendido (algo más) que no todo va de hacer lo que uno quiere o puede hacer. Siempre hay un coste de oportunidad, siempre hay consecuencias. Y siempre hay más trabajo del que uno espera… Siempre.
Sin embargo, sigo viviendo en esta cultura del rendimiento que diría Han, y no es solo que me resulte increíblemente satisfactorio construir ideas, sino que mi entorno me lo reforzará incluso sin darse cuenta.
Sutilezas de la mente
Como sabrás, trabajo con muchas personas emprendedoras que tienen proyectos de todos los colores. Y generalmente, la fase en la que acuden a mí es cuando están quemadas con todo lo que llevan por delante.
Sin embargo, los «contratos» que provocaron esos síntomas psicológicos se firmaron cuando las emociones y pensamientos tenían tintes positivos. Tintes de motivación.
Me gusta mucho esta idea que defiende Han sobre la inercia positiva del hacer, en la que vivimos incluso con satisfacción las ganas de actuar y de «prosperar».
De hecho, si te vienes arriba con una idea pero tienes gente a tu alrededor que te dice que no la lleves a cabo, podrás incluso enfadarte.
Te verás mejor entre tus iguales. Entre todas aquellas personas que se regodean en la misma trampa que tú: la trampa del hacer. ¿Y cómo no hacerlo? Si produces, probablemente generes más ingresos y admiración, ¿quién no estaría ahí atrapado?
Y habrá gente que diga que no lo hace por nada de eso, pero para mí caen en la trampa de todos aquellos que dicen que van al gimnasio y hacen dieta solo para verse mejor ellos mismos. 🤡
Necesitas producir para vivir, y probablemente necesites producir un poco más para vivir algo mejor; pero, hasta llegar a ese punto, ¿en cuántos agujeros te habrás metido?
Suelo repetir un mantra con todas estas personas que vienen a consulta:
Ser capaz de algo, no implica tener que hacerlo.


Como siempre me pasa: ¿casualidad o causalidad? Precisamente esta semana me ha llamado mucho la atención una idea fuerza de Ángel Alegre: "todo en la vida tiene un precio", tanto si haces como si dejas de hacer. Mi defensa del coste de oportunidad es tal que cuando tuve que exponer en inglés en una práctica típica de escuela de verano lo hice sobre "opportunity cost". Es la misma vida.