Cuando la vida aprieta
Y tú no puedes ganarle el pulso
Llevo una temporada bastante complicada entre lo personal y lo profesional y sacar mis ratitos para escribir se me ha hecho misión imposible.
Y por eso, voy a aprovechar este rato que por fin he podido sacar para reflexionar sobre lo importante que es tener las cosas claras en los momentos de mayor tensión.
Las piedras gordas
Ya he contado alguna vez esa metáfora o ejercicio experiencial en el que saco una botella de cristal junto a un montoncito de piedras gordas, otro de piedras más pequeñas y un saco de arena. El ejercicio consiste en tratar de meter todo dentro de la botella, dándote cuenta de que solo hay un orden adecuado.
El orden, por si te lo preguntas, es añadir primero las piedras gordas, después las más pequeñas y finalmente la arena.
Un ejercicio muy ilustrativo que representa cómo priorizar lo más importante nos ayuda, a veces, a dejar mejor encajado lo demás.
Pero si vas con prisa…
Esto, desde mi punto de vista es una paradoja como una casa. Y en consulta veo dos situaciones bastante diferentes:
Los que priorizan mejor en momentos de tensión o prisas.
Los que, debido a la velocidad, no son capaces de priorizar.
Los que funcionan mejor bajo estrés lo hacen porque su mente ajusta el umbral y asume que necesita menos información para actuar. Básicamente tira de atajos o heurísticos aprendidos, tal y como demostró el equipo de Kotcher en el 2018.
Luego tenemos a los que se bloquean porque su memoria de trabajo se satura y la atención es secuestrada por lo que más “grita” (el móvil, el hambre o cualquier imprevisto). La arena inunda la botella y las piedras gordas se quedan fuera.
¿Qué diferencia un caso del otro?
Lo que nos protege en esas situaciones de estrés son los hábitos que ya tenemos establecidos.
Por eso en su momento planteé la idea de construir hábitos orientados a valores. No se trata de ser productivo por serlo, sino de definir contextos concretos que nos faciliten contactar con lo que de verdad nos importa, incluso cuando vamos ahogados de tiempo. Es como “automatizar lo importante”.
Otra forma de proteger tus piedras gordas es eliminar voluntariamente las microdecisiones de tu día a día, como qué ropa ponerte o tener que improvisar recetas complejas a lo largo de la semana.
Y ojo, no quiero animar a nadie a que vista solo de negro todos los días como un gurú de Silicon Valley, pero en tus semanas de mayor presión, estas fricciones absurdas tienen que quedarse al margen.

