De 0 a 100 hay muchas opciones
Tú decides dónde te quedas
Lo de hoy va dirigido tanto a las personas que trabajan conmigo como a las que llevan sus propios procesos psicoterapéuticos con otros compañeros y compañeras.
Sé que vivimos en un mundo cargado de expectativas y autoexigencia; por eso necesitamos recordarnos que, entre no hacer nada y hacerlo todo, existen infinitas posibilidades.
El 0 absoluto
En consulta es muy habitual que establezcamos algún pasito en dirección a nuestros objetivos y que, en la siguiente sesión, pasemos a revisarlo. Te imaginarás que es muy frecuente que algunos de estos pasos se diluyan en el vacío. Y cuando esto pasa, suelo tantear si:
No le viste sentido o importancia según tus objetivos.
Se te olvidó.
Hacerlo te supone un malestar mayor del que estás dispuesto a sobrellevar.
Para mí, el verdadero 0 es la desconexión total, el olvido. Si pensaste en la tarea y decidiste no hacerla porque dolía demasiado, vamos bien, ya te estás moviendo. Ya estás notando tus barreras.
Estableciendo objetivos (expectativas)
Generalmente, mi función es la de hacer muchas preguntas para que mis clientes y clientas vayan definiendo sus propios objetivos. Y, ante algunos bloqueos, me toca a mí ser más creativo y hacer un brainstorming de ideas.
Te imaginarás que, aunque tengamos muchísimo cuidado al fijar objetivos adecuados y asumibles, hay sesiones en las que nos venimos arriba (por lo que sea) y establecemos metas más ambiciosas de lo que realmente somos capaces de alcanzar.
Otras veces también establecemos objetivos que, a priori, parecen conectados a nuestros propósitos, pero que, en la práctica, no se sienten como tal. Esto resulta especialmente interesante y, desde mi punto de vista, da mucha información sobre lo que duele o lo que importa.
Así que, jamás será una derrota que esto ocurra. Y con todo esto, tenemos que permitirnos fallar y reajustar. Porque el movimiento en sí es el objetivo. Es el movimiento el que nos hará experimentar qué está pasando con nuestra mente.
El medio como fin
Y es que este era mi secreto: podría parecer que yo, como psicólogo, quisiera que mis clientes hicieran X tareas semanales para marcar los checks. Pero eso me importa poco, porque lo que quiero es que se muevan en dirección a sus valores. Me da igual si su mente les dice que es poco o que es mucho. Pero que se muevan. Que te muevas.
El 100 no es necesario, aunque guste tenerlo. Sentir que das el 100 % de ti está guay y alimenta el ego, pero no es tan importante como el mero hecho de moverte. Porque todo movimiento es válido, incluso si tu mente te castiga diciendo que equivale a un 0.
Si hay movimiento, el 0 absoluto no existe. En terapia, el verbo aprender siempre será más importante que el verbo conseguir. Por mucho que la sociedad del rendimiento te diga lo contrario.
La mente siempre querrá que des el 100% de ti, y si no puedes hacerlo, tal vez prefiera el 0. Porque el 0 evita el fallo, pero también el aprendizaje.

