Por qué te la siguen colando con las palomitas del cine
Y el "fantástico" poder de nuestra mente para relacionar cosas
Mi perro ronca como un señor de 70 años que no ha conocido el aire sin tabaco. Y aun así, no me molesta como, efectivamente, lo haría el ronquido de dicho señor.
Es más, hasta diría que me relaja. Cosa que también comparto con mi pareja… No iba a ser el único loco en este barco.
Tengo amigos que roncan y con los que alguna vez he compartido habitación y/o cama y sí, soy de los que se despiertan si alguien ronca a su lado.
Así que, ¿cómo es esto posible?¿Por qué es tan caprichosa la mente? Pues eso veremos en una nueva edición de Aterrizaje de Emergencia 🤓.
El falso olor a palomitas
Siempre que voy al cine me viene un olor increíble a palomitas. Luego las compro y no es que ya no sepan como esperaba, si no que tampoco huelen igual.
Se ve que usan un producto llamado Flavacol, diseñado para que al calentarse huelan tan bien, pero que luego simplemente saben saladas. Además, le añaden aceite de coco para potenciar más todo esto.
Esta decepcionante experiencia la vivimos todos; sin embargo, las colas del mostrador de palomitas siempre están hasta arriba. Incluso sabiendo que las que compras fuera del cine saben igual y son infinitamente más baratas. En serio, las palomitas son uno de los snacks más baratos que existen, el coste de la materia prima podría ser hasta de menos de 0,50 €, pero nos la cuelan con el marketing.
Y esto es, amigos, porque nuestra mente ha hecho una asociación entre el olor y el sabor, que ni nuestra experiencia termina de romper.
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad
Te imaginarás que esta capacidad que tenemos de relacionar cosas es increíblemente potente y nos ha permitido ser la especie que somos. Tanto en lo bueno, como en lo malo.
Cuando hablo con algunos creadores de contenido me doy cuenta de cómo, por ejemplo, su visión del mundo se ha ido transformando. Cuando se encuentran en un lugar bonito o están viendo una película, inmediatamente su mente empieza a crear una publicación en Instagram.
Y ojo, no lo critico del todo, esta newsletter está surgiendo porque me dio por pensar cuando escuchaba los ronquidos de mi perro.
Es sólo que, muchas veces, ni nos paramos a observar la forma en la que vivimos cada experiencia y con qué se relaciona.
Si lees La Sociedad del Cansancio de Byung Chul Han, te darás cuenta de cómo intenta explicarte que esta autoexplotación en la que estamos metidos, también forma parte de nosotros. Es difícil salir de la trampa de la productividad, porque es imposible no sentirse un poco bien cada vez que tachas tareas en tu agenda.
Esfuerzo y cansancio, van estrechamente relacionados con el éxito. Te guste o no.
Y por eso está bien parar un poco y dar espacio a la observación.
“El otro día me acordé de ti”
Esto es algo que me dicen mucho en consulta y que me abruma y alegra a partes iguales.
Cuando me lo dicen, entiendo que se acuerdan de mí y de la terapia; de aquella conversación o experiencia que vivimos y que les hizo aprender algo nuevo. Es ese algo nuevo lo que en realidad recuerdan.
Porque, en esencia, la consulta es eso: un espacio de aprendizaje. Un lugar donde buscar nuevas relaciones que den más sentido a nuestra vida.
Pero no creo que esto deba ser exclusivo de la terapia, ni mucho menos. Lo que ocurre es que, tal vez, en sesión haya una mayor predisposición a experimentar y hablar de forma menos habitual: más analítica, más curiosa.
Ahí nos permitimos darnos tiempo, mientras que en otros sitios tal vez no. Es como cuando alguien se permite relajarse mientras le hacen un masaje: estás allí para eso, ¿no? Pero si estás en casa, parece que no puedes hacerlo. Porque casa = cosas que hacer.
Y como esa relación, hay miles:
Aburrimiento = móvil
Comida = engordar
Trabajar mucho = éxito
Likes = admiración
…
Como te he dicho, en muchos casos esto seguirá siendo así en mayor o menor medida. Es difícil romper relaciones que están tan arraigadas en la sociedad, pero aun así, ya sabes:
Tener un pensamiento no es lo mismo que pensar, y sentir algo no te obliga a responder a ello.
Tú también puedes ir a contracorriente de tus propias relaciones y orientar tu atención a cosas más valiosas. Tal vez algún día aprendas que:
Sentir aburrimiento da espacio otras cosas más valiosas que el teléfono.
La comida se puede disfrutar y punto.
El ocio es tan necesario como el trabajo.
Los likes no representan la calidad de tus relaciones.
Por cierto, si no quieres seguir en la trampa de las palomitas, estas que te dejo aquí abajo están muy buenas; y las encontrarás en cualquier supermercado por menos de 2 €.



Hay que ver: todo un relato creíble, bien desarrollado, útil... y al final para anunciar unas palomitas. A lo que hemos llegado. 😊