¿Qué debería esperar de mi proceso terapéutico?
Una historia personal y profesional
¡Hola! En el día de hoy hemos decidido intercambiar por una vez los teclados. Así que en este post me voy a pasar yo (Tony Fernández) a intentar contarte cosas que te aporten y te puedan servir de algo. Sin enrollarme mucho más, vengo con un tema que me parece de especial interés para cualquier persona:
¿Qué es lo que me puedo (y no puedo) esperar de mi proceso terapéutico?
Este post no lo escribo únicamente como terapeuta, sino que lo escribo desde la posición de alguien que ha estado años yendo a terapia y ha ido a distintos profesionales.
Cosas que he ido esperando como consultante
Antes de iniciar el grado en Psicología, aproximadamente a mis 16 años, quise ir a una psicóloga. Era adolescente, estaba enfadado con el mundo y tuve una mala experiencia con el amor (os podéis imaginar el cóctel).
1.ª Experiencia
Me esperaba que esa persona me diera la razón en las cosas que decía (estaba tan convencido de que tenía la razón…), también esperaba que me diera una fórmula para no sufrir, que dejara esas ralladas y pasar a otra cosa. Mi experiencia fue encontrarme con una mujer sentada en la otra parte de una mesa grande, preguntándome por temas que no me importaban casi. En ese momento recuerdo que sentí que estaba en una especie de interrogatorio. Al finalizar la primera sesión, me pidió que escribiera sobre mi mejor amigo, mi madre y mi padre (spoiler: nunca volví).
A los 17 años, mi madre fue a un psicólogo que, según sus palabras, le fue de maravilla. Yo quería/necesitaba centrarme en mis estudios (notaba que había algo que posiblemente estaba fallando). Así que, tras preguntarle mi madre si trabajaba con adolescentes, él dijo que sí.
2.ª Experiencia
En esta ocasión, me esperaba que me ayudara a saber qué me pasaba con el tema de los estudios y, la verdad, es que no tenía mucho más que esperar. Recuerdo que era un hombre bastante formal y elegante a la hora de vestir, pero creaba un clima que no me hacía sentir ni tenso ni en una situación de estar castigado. Era una persona que sabía acercarse, validarme y escuchar lo que tenía que decir. Estuvimos viendo herramientas muy específicas para el estudio, practicando mucho en sesión. Recuerdo que las cosas no nacían del “tú tienes que aprender esto y esto”, más bien de preguntas abiertas, con genuina curiosidad, que daban paso a que yo le preguntase cómo hacerlo. Realmente fue una buena experiencia, mejoré bastante en mi rendimiento y cumplí lo que para mí eran mis objetivos.
A mis 22 años, ya habiendo acabado Psicología, comencé un nuevo proceso terapéutico. Sentía que tenía temas por resolver conmigo mismo (quizá potenciado por un año de prácticas en Gestalt). Así que acudí a un psicólogo en donde hice esas prácticas.
3.ª Experiencia
Quizá esta fue la vez que más confundido iba a terapia; me esperaba mucho y sin saber qué era eso que me esperaba. Después de la anamnesis, los objetivos nunca se pusieron sobre la mesa. Yo iba relatando mi vida, mis aventuras, mis sueños y mis miedos. Si me preguntasen a día de hoy cómo me fue, de primeras diría que me sirvió; el verdadero problema es si me preguntan para qué me sirvió (podría decir “para mí, para mi vida”, lo que viene a no dar ninguna explicación). Me sentía cómodo en manos de un profesional que aparentemente sabía lo que hacía y tenía experiencia.
Qué es lo que de verdad debería esperar de mi proceso
Os podría contar más experiencias a través de los años, pero este post acabaría siendo muy largo y, en vez de aterrizaje de emergencia, acabaría siendo despegue transatlántico.
Así bien, tras conocer un poco de mi historia con algunos aspectos clave y mi experiencia como psicólogo, te vengo a ofrecer una breve lista de cosas que te recomendaría esperar (obviamente, estos objetivos nunca deben ser fijos, son solo orientativos).
Intentar asistir a la terapia sin juicios, ciertamente receptivo a probar lo que dice el profesional. Con la sinceridad de, tras probar, poder decirle cómo te fue.
Que haya una evaluación pertinente. Eres una persona única y, como tal, necesitas una evaluación individualizada, con su correspondiente devolución (que te cuente lo que ha visto y cómo proceder).
Tener herramientas para aplicar fuera de sesión. Pueden ser más sutiles o menos, pero poder emplear las cosas vistas dentro de terapia en tu vida y, si tienes dudas, tener instrucciones claras de cómo hacerlo.
Sentirte comprendidx, que sea un espacio en el que te puedas expresar libremente, sin juicios.
Y, por último, poder darte tus tiempos. Esto de la terapia no es una dieta; muchas veces se tiene que ver como un estilo de vida, en el que, si aplicas ciertos hábitos, puedes ser capaz de recorrer un camino que antes te dificultaba.
Yo espero que os haya podido resultar útil conocer mi experiencia.
¡Un abrazo!


