Tu zona de confort no tiene nada de cómoda
Por qué tu mente prefiere el control aunque te estanque, y por qué sentir miedo antes de dar un paso importante no significa que debas frenar.
¡Hola!
Hoy la edición será cortita para que puedas dedicar el tiempo a hacer o comer torrijas. Tal vez yo haga lo mismo 🤓.
Además, la semana que viene descansaré o, mejor dicho, dedicaré el tiempo a otras cosas que también me importan, como descansar.🙃
Tu mente siempre encuentra una liana
Una vez me contaron que la mente tiende a moverse como un mono que salta de liana en liana, porque, generalmente, oscila entre pensamiento y pensamiento.
El problema es que, cuando una emoción nos inunda, lo más probable es que empiece a sesgarse a la hora de elegir determinadas lianas.
(Eso de arriba, por cierto, es lo que ocurre con la ideología).
Aún recuerdo cuando tuve la oportunidad de irme a vivir solo y salir de casa de mis padres. Una amiga me ofreció su piso porque ella lo dejaba. Por sus características, el piso era una joya que hoy mucha gente soñaría encontrar. Sin embargo, mi mente se inundó de miedo.
Cuando ella me lo propuso, le dije que sí, pero inmediatamente añadí: «Puede que me veas cara de duda, pero es mi miedo haciéndome rumiar».
Lo que sentí fue el conocido miedo al cambio. Un viejo amigo que ha visitado mi vida varias veces y que, seguramente, muchas de las personas que me leen también han experimentado. Porque todo es un «sí» hasta que llega el momento de la verdad.
Creo que es habitual sentir eso de «llevo teniéndolo claro, pero ahora que me toca dar el paso, es cuando dudo…».
Es normal sentir eso, porque, al final, nuestra mente buscará protegerse lo máximo posible. Y eso suele conseguirse en un espacio controlado.
Seguro que te viene a la mente eso de «la zona de confort». Sin embargo, como sabrás, pocas veces es una zona «confortable». Más bien es una zona «controlada». Y control implica seguridad, implica evitación de males peores. O, por lo menos, de sensaciones «peores» y más intensas.
Por lo tanto, muchas veces no nos queda otra que transitar todas estas emociones. Porque:
Si nuestro plan era el adecuado hasta el momento de poder ejecutarlo, probablemente lo que nos está frenando tenga más que ver con los miedos que con las razones.

