Si haces cosas que se alinean (razonablemente) con tus valores, siempre y cuando seas sincero contigo mismo en cuanto a esto, es difícil que te vaya mal (en general, porque las contingencias siempre están ahí, esperando actuar).
El tema del propósito y su búsqueda puede, fácilmente, desembocar en un enredamiento o bucle que genera el paradójico efecto de dejarte paralizado en pos de un propósito que nunca acaba de llegar.
Quizá sea más adecuado tratar de equiparar propósito a valores.
Si haces cosas que se alinean (razonablemente) con tus valores, siempre y cuando seas sincero contigo mismo en cuanto a esto, es difícil que te vaya mal (en general, porque las contingencias siempre están ahí, esperando actuar).
El tema del propósito y su búsqueda puede, fácilmente, desembocar en un enredamiento o bucle que genera el paradójico efecto de dejarte paralizado en pos de un propósito que nunca acaba de llegar.
Quizá sea más adecuado tratar de equiparar propósito a valores.
Gracias por tu reflexión, Iván, diría que al final cualquier cosa que se quede en un bucle mental podría llevarte a desconectarte de esos valores.