Aterrizaje de Emergencia
Aterrizaje de Emergencia - Podcast privado
Dime de qué dependes y te diré qué quieres
Vista previa
0:00
-4:58

Dime de qué dependes y te diré qué quieres

No voy a hablarte de relaciones, voy a hablarte de rutinas y reglas que te vienen bien, pero que también te hacen dependiente...

Esta semana tocaba sí o sí hablar del método PARA, un sistema que me está ayudando a organizar todas mis cosas (de trabajo o no) y tener un segundo cerebro. PERO como ha pasado un pequeño incidente, prefiero escribir sobre otra cosa que vendrá genial antes de hablaros de otro método de productividad.


Hábitos con consecuencias

Todas mis mañana me siento a currar mirando mi agenda, veo los bloques de tiempo que tengo y ordeno alguna cosa que estuviera descolocada.

A veces surgen imprevistos y no pasa nada, pero el de hoy me descolocaba bastante la agenda, pero no porque fuera un evento especialmente problemático en sí, sino porque coincidía con otra cita…

Una reunión estaba dentro de mi Google Calendar, pero la otra no… Y, como soy tan dependiente de esta técnica llamada Time Blocking, donde todo lo que planeo va a la agenda, el camino inverso también se recorre. Si no está en la agenda, tampoco se hace.

Esto que me ha ayudado durante tantos años a reducir las distracciones y a recordar lo que planeo, me hace olvidar las cosas que, por lo que sea, no apunto en mi agenda.

No existen los métodos de productividad definitivos, igual que no existen las técnicas mágicas ni los remedios milagrosos en psicología. Siempre asumimos un cierto error en cualquier estrategia.

Yo pago con gusto el impuesto de olvidar las cosas que no estén en mi agenda, pero no voy a negar algo malo que me pasa. No podemos negar los peajes que pagamos con nuestras costumbres y rituales, porque si no, podemos acabar en el autoengaño y la negligencia.


Autocrítica de lo que funciona

Todos tendemos a padecer una cosa que se llama “sesgo de superviviente” en esto de la productividad, que consiste en divulgar las soluciones que a ti te han funcionado alguna vez como si no hubiera mañana. Asumiendo que esto es lo que tiene que hacer todo el mundo para ser feliz.

Este sesgo también es típico en emprendedores que creen que todo el mundo puede emprender haciendo tal cual lo que ellos hicieron.

Pasa también con la salud o la psicología y por eso me gusta que nos paremos de forma consciente a analizar que las cosas pueden funcionar en unas circunstancias pero no en otras. Y eso está bien, porque el camino contrario puede tenerse en cuenta.

Lo que no les funciona a otros, sí que puede funcionarte a ti.

Y en definitiva, volvemos a lo que llego siempre. La experiencia manda.

Esto no quiere decir que no existan algunos métodos y técnicas contrastadas por la evidencia que, en un gran porcentaje de la población, han funcionado. Pero el 100% de acierto no existen en ninguna rama de las ciencias. Ni siquiera en algunos problemas matemáticos.

Así que, si algo te funciona, no está mal que tengas una pequeña reserva de escepticismo. Puede que en algún momento de tu vida, deje de funcionar por completo y te mantengas obsesionado por tratar de arreglarlo.


Mantienes por disgusto lo que empezaste por gusto

Seguro que has escuchado a mucha gente hablar de que empezaron a ir al gimnasio para ponerse en forma y que ahora no dejan de ir por miedo a perder esa forma.

Lo que nos obsesiona el cuerpo no es ni medio normal, y este miedo a que se “descontrole” te puede hacer mantener una vida muy muy rígida.

Nos preocupa dejar de actuar de la forma en la que conocemos porque la incertidumbre es una sensación que nos cuesta digerir.

Te quieres acostar a tu hora, haciendo las mismas cosas de siempre porque, si no, mañana te levantarás “mal” y a saber cómo llevas el resto del día.

Yo soy el primero que se preocupa por los buenos hábitos a la hora de irse a la cama y reconozco que me afecta bastante el no dormir. Pero durante un tiempo me pesaba más la idea de no haber dormido lo suficiente que el hecho en sí mismo.

Después de haber conseguido un buen manejo de mi tiempo, me di cuenta de que era un poco esclavo de mis rituales y técnicas. Por eso inventé:

Los Días de Inercia.

De vez en cuando y, si me lo permite la vida, me gusta romper todas las tareas y responsabilidades que tengo en mi agenda para hacer literalmente lo que me apetece. Me dejo llevar por todas y cada una de mis sensaciones.

Decido a qué hora quiero comer, si hago o no ejercicio según me apetezca; socializo si quiero, trabajo si lo necesito y, si no, simplemente miro el techo. Si decido meditar, lo hago; si prefiero jugar, ahí que voy.

Me dirás, joe, yo también quiero hacer eso, ojalá la vida me lo permitiera. Y por eso lo hago muy pocas veces 🥲.

Un Día de Inercia necesita cierta planificación y aviso a tu entorno. Para mí es como un retiro sin retirarme, es una forma de responder ante de mis sensaciones y favorecer el acto de escucharme.

Recomiendo mucho este tipo de ideas a las personas que no suelen parar a mirarse con frecuencia y responden más ante las demandas del entorno y de sus propias autoexigencias.

Cuéntame tú:

Cargando...

Podcast privado

Como siempre, aquí tienes una versión extendida de la newsletter donde te profundizo en los temas que toco arriba. He disfrutado mucho grabando el episodio y estoy seguro de que me haréis muchas preguntas en las próximas sesiones en directo sobre todo esto.

Como siempre, ¡muchas gracias por apoyar este proyecto!

Escucha este episodio con una prueba gratuita de 7 días

Suscríbete a Aterrizaje de Emergencia para escuchar este post y obtener 7 días de acceso gratis a los archivos de posts completos.

Aterrizaje de Emergencia
Aterrizaje de Emergencia - Podcast privado
El podcast privado para los suscriptores y suscriptoras de Aterrizaje de Emergencia. Aquí encontrarás mayor profundidad en los temas que toco con la newsletter y aprenderás cómo los tengo en cuenta en consulta.